Manifiesto de oficina

 

    Están creciendo corazones

entre las mesas de las oficinas,

están sangrando los bolígrafos

porque no escriben

un manifiesto tierno,

porque solo tratan asuntos

de los vivos-muertos.

Están parados en los muros

del conocimiento inútil,

el continuo laberinto

de la sin razón lógica humana.

Están presas las miradas

en la letra impresa,

anacronismos

perfectamente estructurados

para no volar,

para no rebelarse

ante la oscura evidencia

del conocimiento que disgrega,

que compite,

que no cree

más que en sí mismo.

Y sin embargo,

están creciendo corazones

entre las mesas de las oficinas.

 

 

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