Huída

   

Te fuiste,

y la muerte visitó

la casa de enfrente.

Tus ojos

comieron deprisa las escaleras,

te ví bajar a oscuras

los peldaños grises.

Te imaginé en la niebla

con la sonrisa apretada entre los dedos.

 

La muerte visitó

la casa de enfrente,

tú no estabas,

tu calor en mi piel

era un tatuaje doloroso y estrecho.

Ah,

ahorrar en besos,

cuando la muerte pasa por delante.

 

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